
Como habréis visto (en mi perfil) , mi ubicación actual es en Barcelona, pero en realidad este ubicación es bastante reciente. Mis raíces están mucho más al sur, al sureste de España y al noroeste de Murcia, en concreto están en un pueblo llamado Caravaca de la Cruz.
Hoy tengo una emoción especial que recorre mi cuerpo y que está ligada directamente a estas raíces. Esto tiene su explicación y es que se acercan unas fechas especiales para mí y muy ligadas a esa tierra de la que hablo.
El viernes, dan comienzo las fiestas de dicho pueblo, de mi pueblo, de Caravaca y me está siendo inevitable emocionarme por momentos. A muchas personas les puede resultar extraño que una persona se sienta tan ligada al sitio de donde procede y que se le pongan los pelos de punta cada vez que oye hablar de su tierra. Yo pienso que a las personas que les extrañe esto es porque nunca han vivido la experiencia de trasladar su vida a otro lugar, lejos de la tierra donde ha vivido siempre, sus costumbres, su familia, sus amigos... Quien ha vivido esta experiencia sabrá de lo que hablo...
Nadie echa de menos algo tanto...hasta que lo pierde. Esto es así de real y cierto. Pero, para darle la nota positiva al asunto diré que, por suerte, las raíces nunca jamás se pierden. Es algo que llevamos impregnado en nuestra piel, que recorre nuestra sangre y que nos acompaña siempre allá dónde vayamos. Queramos o no queramos somos de donde somos y venimos de donde venimos. Por ello, qué mejor que amar esas raíces profundamente y sentirnos identificados con ellas.
Siempre he sido una amante incondicional de mi pueblo, pero ahora, que vivo un poquito lejos, creo que soy más amante aún. Y, que quede bien claro, que vivo aquí porque yo lo he elegido, que soy inmensamente feliz estando aquí y que la razón principal fue por amor (y no creo que haya mejor razón que ésta). Pero aún así, pues es inevitable echar de menos algunas cosillas.
No cambiaría mi vida actual por nada en el mundo. El único detalle que cambiaría sería poder tener 3 días más de vacaciones para poder disfrutar esas fiestas por completo. Desde mi nacimiento, he sido una participante integral de todos los actos que se celebran esos días y, con todo el dolor de mi corazón, he de decir que este será el primer año de toda mi existencia que no voy a poder participar.
Eso no quiere decir que no vaya ni a asomar por allí, de eso nada. El viernes, después de comer, salgo pitando carretera abajo para estar allí a la noche. Pero el domingo por la tarde, cuando tenga que volver, es cuando se me hará un nudito en la garganta que traeré el resto del viaje y que durará hasta el día 5.
Venga...voy a darle otro punto positivo al asunto, mejor dicho, dos puntos positivos. El primero es que voy a poder ir, poco tiempo, pero voy. El segundo, la razón de no estar más días de fiestas es por el trabajo y, hoy en día, poder decir que tienes trabajo y, además, que te encanta, es casi ser un super-afortunado, así que esto me hace estar muy contenta y que el trago sea más suave.
Si terminas con conclusiones positivas siempre se te queda un buen sabor de boca, así que terminaré aquí este post. Y qué mejor sabor de boca que pensar que el viernes, sábado y domingo próximos...me lo voy a pasar genial!!

