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martes, 27 de abril de 2010

Mis raíces



Como habréis visto (en mi perfil) , mi ubicación actual es en Barcelona, pero en realidad este ubicación es bastante reciente. Mis raíces están mucho más al sur, al sureste de España y al noroeste de Murcia, en concreto están en un pueblo llamado Caravaca de la Cruz.

Hoy tengo una emoción especial que recorre mi cuerpo y que está ligada directamente a estas raíces. Esto tiene su explicación y es que se acercan unas fechas especiales para mí y muy ligadas a esa tierra de la que hablo.
El viernes, dan comienzo las fiestas de dicho pueblo, de mi pueblo, de Caravaca y me está siendo inevitable emocionarme por momentos. A muchas personas les puede resultar extraño que una persona se sienta tan ligada al sitio de donde procede y que se le pongan los pelos de punta cada vez que oye hablar de su tierra. Yo pienso que a las personas que les extrañe esto es porque nunca han vivido la experiencia de trasladar su vida a otro lugar, lejos de la tierra donde ha vivido siempre, sus costumbres, su familia, sus amigos... Quien ha vivido esta experiencia sabrá de lo que hablo...

Nadie echa de menos algo tanto...hasta que lo pierde. Esto es así de real y cierto. Pero, para darle la nota positiva al asunto diré que, por suerte, las raíces nunca jamás se pierden. Es algo que llevamos impregnado en nuestra piel, que recorre nuestra sangre y que nos acompaña siempre allá dónde vayamos. Queramos o no queramos somos de donde somos y venimos de donde venimos. Por ello, qué mejor que amar esas raíces profundamente y sentirnos identificados con ellas.

Siempre he sido una amante incondicional de mi pueblo, pero ahora, que vivo un poquito lejos, creo que soy más amante aún. Y, que quede bien claro, que vivo aquí porque yo lo he elegido, que soy inmensamente feliz estando aquí y que la razón principal fue por amor (y no creo que haya mejor razón que ésta). Pero aún así, pues es inevitable echar de menos algunas cosillas.
No cambiaría mi vida actual por nada en el mundo. El único detalle que cambiaría sería poder tener 3 días más de vacaciones para poder disfrutar esas fiestas por completo. Desde mi nacimiento, he sido una participante integral de todos los actos que se celebran esos días y, con todo el dolor de mi corazón, he de decir que este será el primer año de toda mi existencia que no voy a poder participar.
Eso no quiere decir que no vaya ni a asomar por allí, de eso nada. El viernes, después de comer, salgo pitando carretera abajo para estar allí a la noche. Pero el domingo por la tarde, cuando tenga que volver, es cuando se me hará un nudito en la garganta que traeré el resto del viaje y que durará hasta el día 5.

Venga...voy a darle otro punto positivo al asunto, mejor dicho, dos puntos positivos. El primero es que voy a poder ir, poco tiempo, pero voy. El segundo, la razón de no estar más días de fiestas es por el trabajo y, hoy en día, poder decir que tienes trabajo y, además, que te encanta, es casi ser un super-afortunado, así que esto me hace estar muy contenta y que el trago sea más suave.

Si terminas con conclusiones positivas siempre se te queda un buen sabor de boca, así que terminaré aquí este post. Y qué mejor sabor de boca que pensar que el viernes, sábado y domingo próximos...me lo voy a pasar genial!!


jueves, 8 de abril de 2010

La razón de este blog.

El título ya muestra la clave principal de la creación de este blog.
Mi historia es un poco larga, pero quiero hacer esta introducción para que este nuevo "comienzo" tenga su razón de ser explicada.
Comenzaré desde el principio... Hace poco más de 26 años que vine a este mundo y 8 meses más tarde de mi nacimiento comenzaron los problemas alimentarios. Tras un largo y duro camino de mis padres, por fín consiguieron que los médicos les diesen un diagnóstico que encajaba con todos mis síntomas...
"la niña es celiaca (intolerante al gluten) e intolerante a la lactosa". Pero eso no vino así de fácil, previamente al diagnóstico y aún ya sabiéndolo, mis padres tuvieron que ver cómo su hija vomitaba noche y día, tenía diarrea crónica, se quedaba en los huesos, tenía la barriguita inflamada, lloraba a cada minuto y, lo más grave, tenía frecuentes hemorragias intestinales, las cuales la llevaron a temer por su vida.

Mis tres primeros años de vida fueron bastante duros... En esa época (parece mentira, porque no hace tantos años) no encontrabas productos sin gluten o sin lactosa en ningún sitio. Mi madre se hizo experta en cocinar todo especial para mí, pero no era nada fácil... En ese momento tenía un pequeño negocio y tuvo que sacrificarlo para cuidarme noche y día al 100%. Lo cerró sin dudar ni un segundo y se entregó a mí en cuerpo y alma. Mi padre y ella no comían jamás delante de mí, hasta que yo no estuviera dormida no se comía ni se cenaba en casa para que yo no pasara envidia. Mi intestino estaba tan hecho polvo que llegué a no tolerar practicamente nada de alimento y pasaba un hambre horrible.

Ahora suenan a anécnotas graciosas, pero en ese momento provocaron muchas lágrimas (no sólo mías...). Cuenta mi madre que me iba arrastrando por el suelo y chupándolo para ver si recogía alguna miguita de pan; que me escapaba a la despensa y mordía todas las bolsas por fuera; y, la más graciosa (y la más triste a la vez), que un día llegué a comerme una mosca... El hambre devía de ser insoportable y la consecuencia fué un raquitismo (trastorno causado por un déficit vitamínico importante) que hacía que sólo se me viesen ojos en la cara (palabras textuales de la familia).

Después de pasar toda mi infancia con una dieta extricta sin gluten ni lactosa, no se le ocurrió nada mejor a los médicos que decir que con el crecimiento iban a desaparecer las intolerancias y que lo único que tenían que hacer era irme introduciendo poco a poco todos los alimentos, para que mi sistema digestivo se fuera acostumbrando a comer de todo de nuevo. Lo que decían los médicos, en este caso en concreto, iba a misa, ya que el desconocimiento de la época era tan grande que tenías que confiar en que no se equivocaban. El problema es que el desconocimiento también lo tenían los médicos...(si muchos lo siguen teniendo...), así que ahí comenzó el gran error que he ido arrastrando hasta ahora.


Siguiendo el "buen" consejo médico, he pasado un montón de años comiendo de todo. Es verdad que los síntomas, llegó un punto en el que no eran tan acusados como en mi infancia, pero sí que estaban presentes. Aún así, ningún médico ha dado importancia a esto, incluso yo...dejé de darle importancia. Simplemente pensaba que ese era "mi punto débil", pero que yo lo tenía todo superado. Ingenua de mí, a veces he llegado a pensar "que suerte he tenido superando mi intolerancia, con la de personas que han pasado por mi situación y no la han superado"... Ahora me suenan a risa, pero lo he pensado mucho tiempo.

Lo único que he hecho estos años es que si veía que algo no me sentaba bien (según mi ingenuo punto de vista), pues lo cambiaba (leche de vaca por leche de soja, por ejemplo), pero lo que no he tenido para nada en cuenta en todo este tiempo ha sido el tema de la celiaquía!!

Casualmente, hace algo más de dos meses, realicé un curso sociosanitario relacionado con mi trabajo y...un buen día vinieron una enfermera y una dietista a hablar de la enfermedad celiaca. Conforme iba avanzando la clase mi cara se quedaba más blanca, mi asombro iba creciendo por momentos...hasta quedarme paralizada al escuchar que era una enfermedad CRÓNICA, que no se podía superar y que la única solución era llevar una dieta totalmente libre de gluten para el resto de la vida!!... Como no, me quedé a hablar con las docentes al final de la clase y lo mejor que pudieron aconsejarme es que comenzase lo antes posible con la dieta y que yo misma apreciaría los cambios.

Ahora he de decir...que no creo en las casualidades, creo que las cosas tienen su momento preciso para que pasen...y éste era mi momento justo para abrir los ojos. ¿Cómo podía haber estado tantos años pensando que yo había superado la enfermedad... y olvidando esos primeros años de mi vida?... Por pura ignorancia, por pereza de seguir investigando cómo estaba mi cuerpo, por malísima práxia médica...

Ahora puedo decir que mi vida ha tenido un antes y un después. Hace dos meses me reecontré con la celiaquía y, a partir de ese momento, todo ha cambiado...para mejor. La vida me ha dado la oportunidad de abrir los ojos ante una cosa que ha estado tapada muchos años y lo mejor que he podido hacer es aprovechar esa oportunidad. Ha sido facilísimo comenzar con la dieta porque ya en los primero días noté un cambio sorprendente. No sólo empezaron a desaparecer todos mis síntomas, sino que han mejorado otras muchísimas cosas que yo no podía ni imaginar. Cada día me he ido asombrando más a mí misma y...lo que me queda por asombrarme.
Justamente ayer fuí al dermatólogo por un problema en la piel que estoy arrastrando varios años. He tenido mil tratamientos (médicos, naturales...) y no ha habido manera de que se marche. Cuando mismo le expliqué a la doctora el tema de la celiaquía le encajó todo. Mi problema en la piel se habría curado hace tiempo con cualquiera de los tratamientos, pero si mi cuerpo estaba teniendo una mala absorción de nutrientes era normal que no terminase de curarse nunca.

Ahora más que nunca, me he dado cuenta que el cuerpo es un total engranaje, si una pieza falla...comienzan a fallar más piezas.

Ahora comienzo a entender muchos "fallos" que estaba sufriendo y no podía imaginar de dónde venían.

Ahora todas las piezas del puzle han comenzado a encajarse.

Llevo dos meses con la dieta extricta y, mientras tanto, luchando por conseguir que me vea un buen médico digestivo. Lo he conseguido, la semana que viene, el día 21, tengo la esperada cita. Tengo unas ganas enormes de que llegue ese día y, a la vez, estoy un poco neviosilla...
Después de tantos años, creo que necesito más que una revisión. Contaré toda la historia y confiaré en que estoy en buenas manos.

Ya sólo me queda esperar el día de la cita y andar los pasos que me vayan guiando.

¡¡Por fín ha llegado el momento de cuidar mi cuerpo al 100%!!